domingo, 7 de septiembre de 2008

Blue Sensation X

Season Finale

Benjamín ya estaba en el aeropuerto, pensando en lo que dejaba atrás, en lo que tenía en sus ojos, en sus lágrimas, en lo que las producía, torrentes de imágenes pasaban por sus retinas como un rollo de película fotográfica.
Sí, era impotencia y rabia contenida, cómo Tomás había sido tan despreocupado por no mantenerse juntos, suponiendo que se amaban tanto como para haber durado tanto tiempo juntos, considerando que ya iban a cumplir tres años siendo pareja.

¿Qué mierda tiene en la cabeza?
Y el eco en la parte posterior de su cráneo retumbaba.
Cada cosa que pensaba le recordaba a Tomás, todo sinónimo de "ambos" era sencillamente "uno" para él.
Celular sonando, llamadas sin contestar, más lágrimas de dolor.

13:45 horas y su vuelo ya partía, nadie importante olvidado, todos avisados, pero por tratarse de una partida rápida no había podido organizar mayor evento. Lástima que la persona más importante ni siquiera estuviera ahí.

Repentinamente, Tomás entraba por el umbral de las puertas automáticas del aeropuerto y con ansiedad buscaba entre la gente a Benjamín; pasado un rato, lo encuentra.

Amor, te encontré, pensé que no llegaría.
Tom..
No, no digas nada, llegué al departamento para detenerte un momento antes de que nos despidiéramos y partieras y así desearte suerte y decirte que te sigo queriendo a pesar de todo, que te esperaré todo lo necesario...
(Pensé que venías a detenerme para que me quedara)
... Tómate esta oportunidad, la mereces, tienes que hacerlo, por ti, por ambos, piensa que esto te hará crecer
(Sigo sin entenderte, lo único que necesito es un quédate y te juro que me quedo creciendo junto a ti... eso es lo que quiero)
... Espero que llegues bien, que podamos contactarnos de algún modo, todo con amor se puede, tengo fe de ello...
(No sé si me sorprende la situación o tu irreverente modo de demostrarme tu amor... me desconciertas)

Un beso apasionado por sorpresa, pero Benjamín seguía helado.

¿Qué pasa?
Al fin puedo hablar...
Me dejas mal parado, todo lo que esperé era que me dijeras que me quedara, pero veo que no lo harás, trato de entenderte y ver que estás dispuesto a vivir muy lejos, pero sé que esto no nos mantendrá unidos, es algo obvio, ¿No crees?
Es absurdo pensar que un mísero te amo a cientos de kilómetros mantendrá viva la llama que nos ha mantenido enlazados...
Lo más probable es que tanto tú como yo terminemos por darnos cuenta de que nos necesitamos tanto que la distancia romperá la barrera del cariño y decaeremos profundo, de lleno en el valle de la desesperanza, sin otra solución que cortar y buscar nuevamente a alguien que nos brinde el calor físico de las noches, el apoyo constante, y sobretodo, la calma y la estabilidad que buscamos.

¡Sí, suena macabro, pero date cuenta, entra en razón, Tomás!
Es que... creo que tenemos puntos de vista distintos.
Ya lo noté, soy escritor, no imbécil.

Ya eran las 14.
"Señores pasajeros del vuelo 404 con destino a México, por favor, abordar por la puerta 3"

Benja, te amo, créeme, cree en que podremos...
(¡Veo, a pesar mío, que no entiendes)
(¡Yo sé lo que esto significa, necio!)

(Crees que no lo he vivido antes, pero no, te equivocas)

"Segundo llamado, señores pasajeros del vuelo 404 con destino a México, puerta 3"

Benja, tienes que creer en lo nuestro, ten fe, por favor...
(Sé perfectamente lo que nos depara esta separación)
(Juré que nunca más pasaría por esto y tú lo haces más engorroso)
¡Dime algo, aunque sea, dime algo!

"Tercer llamado y final, señores pasajeros del vuelo 404 con destino a México, puerta 3"

Lágrimas derramadas al por mayor cerraban el trato, 14:08.

Me debo ir, Te Amo...
Benja...
Mira apesadumbrado como Benjamín se mezcla en una muchedumbre.
(Yo también te amo, lo seguiré haciendo)


domingo, 31 de agosto de 2008

Blue Sensation IX

Distancia v/s Distancia

No sé, realmente no sé qué hacer.
¿Cómo que no sabes?
Eso es, no sé.
Ehm... todo depende de ti.
¿Eso piensas?
Sí, es una decisión tuya.
Esa no es la respuesta que necesitaba.
¿Qué más te puedo decir?
Me conformaba con un "quédate conmigo"
... O quizás un "conversémoslo"
Pero es que...
¿Pretendes decirme que debo desarrollarme y conseguir mis metas, dejando todo lo que tengo acá de lado, dejándote pasar como si fueras uno más?
No puedo amarrarte acá y ser egoísta, yo estoy bien, y tú deberías...
Claro "yo estoy bien", gracias por incluirme en tu mundo.
No es eso, sabes que tú estás en él, lo mantienes de pie...
¿Sabes lo que creo? Que tal vez tenerme lejos te haga valorarme más.
Es que yo...
"Es que, es que". Es lo único que sabes decir.

Nueve de la mañana del día siguiente, la misma oficina en donde se entrevistó con el editor, Benjamín, asido de un bolso con una libreta de notas y un lápiz en la mano esperando la hora de dar el sí, nerviosísimo, pero no precisamente en su casamiento.

Hola, vengo a hablar con usted, vengo a aceptar el trabajo.

Fue lo único que el editor necesitó escuchar para marcar un número y ordenar algunos asuntos, pedir el vuelo y acordar el alojamiento.

Te vas hoy mismo, el puesto te llama con urgencia.
Felicidades.

Y así, con el mismo nerviosismo anterior, llegó a su departamento, ordenó sus cosas y se dispuso a escribir en una hoja.
Los borrones y las hojas arrugadas sumaban cincuenta, pero al final, lo único que logró hacer fue dejar todo intacto, y la hoja definitiva, jamás dirigida a nadie, desapareció en la basura.

Adiós Chile, adiós Tomás...



domingo, 24 de agosto de 2008

Blue Sensation VIII

Frío & Calor

Eran las 10 de la mañana mientras Tomás terminaba de desayunar para partir a la oficina cuando comenzaba a sonar el teléfono del departamento de nuestros desaparecidos enamorados.
Aló, Sí? (...)
Por supuesto... ¿mañana? claro, no hay problema.
Una hoja de papel descansaba sobre la mesita del teléfono con unos datos apuntados de forma rápida y escurridiza.

Tomás, ven, adivina qué...
¿Qué pasó?
Me llamaron de una agencia, tengo una entrevista con un editor.
Wow, es realmente bueno, espero que tengas éxito.
Gracias, amor.

Un beso sellaba el momento de felicidad para matar dos etapas adyacentes, la euforia y el comienzo a la rutinaria vida diaria del trabajo con la infaltable y odiada despedida.
Y bien, como supondrán, Benjamín aún no sabía nada de lo que le esperaba a la mañana siguiente, y por ende, no sopesó lo que aquella llamada podría significar tanto para él como para su adorado Tomás.

11:32 de la mañana y la entrevista a su futura "oportunidad imperdible" de trabajo (aunque estuviera llegando con un retraso elegante) comenzaba a destellar signos de que marcaría un vital punto de inflexión en su relación sentimental.
Sentado frente al simpático editor todo temor por un puntapié hasta la calle por su cómico retraso de dos minutos se esfumó.
Y también así, el humo del cigarrillo y los pasos previos a la buena noticia abrieron un suculento torrente de sudoración y temor: "el trabajo era para fuera de Chile"
"¿Fuera de Chile?, ¿Cómo se lo explico?...
... ¿Qué me dirá?, ¿Qué hago?, ¿Acepto?"

Bien, la hora del juicio había tocado la puerta del departamento de la feliz pareja y no quería irse sin antes haber condenado a uno de los dos o a ambos, quizás.

Amor, llegué, te iba a llamar hace un rato...
Hola, cosa, ¿Cómo te fue?
Bastante bien, algunos asuntillos que tuve que solucionar en el trabajo me atrasaron un buen rato (...) estos tipos de la sección de arreglos no son para nada competentes.
Ah, qué lata, pero bueno ...

Como siempre, Benjamín con su cara diaria que irradiaba un "te amo" y con esos ojos que de poder brillar más que el Sol lo harían, denotaba aún más sentimientos que de costumbre, pues como es de esperarse, él ya había decidido algo.

Tomás ... ehm, tengo algo que decirte.
¿Ah, sí? ... ¿Es sobre la entrevista? ¿Cómo te fue? Cuéntame.

Pobre Tomás, con el entusiasmo que le preguntaba sobre el trabajo a su querido amor, y, al parecer, más de dos años juntos no habían podido frente a la postura del escritor que ha vivido en las sombras hasta que un gran salto se le ofrece frente a sus ojos.

Tengo el puesto...
¡¡¡Amor, felicidades!!!
... Pero es fuera de Chile
¿Eso quiere decir que ... tendrás que irte?

El aguacero caía y esto recién comenzaba.
¿Qué harán, tortolitos, quedarán peor que la imagen de dos gatos mojados o sabrán secarse mientras un lindo Sol matutino los abraza desde la cordillera?

miércoles, 30 de julio de 2008

Blue Sensation VII

Epístolas

¿Tomás, recuerdas las cosas que pasamos cuando nos conocimos?
Sí, amor, por supuesto…
¿Aún conservas todas nuestras cartas y regalos?

- Obvio, cómo no las voy a tener, sería desconsiderado de mi parte no hacerlo, las tengo guardadas en una cajita.
Mira, esta es la primera bufanda que me regalaste, recuerdo que te la desprendiste del cuello y la amarraste al mío mientras me besabas en pleno parque en un día nublado.
- Eso fue cuando cumplimos 3 meses de pololeo, lo recuerdo perfectamente.
- Te gustaba tanto que terminé regalándotela.

Sí, en aquel entonces estaba perfumada, y cada vez que no te tenía conmigo la olía para sentirte cerca de mí, de hecho, aún tiendo a acurrucarme en ella cada vez que no estás.
- No lo supe nunca antes, me sorprende que me lo confíes ahora.
Es que… no sé, me parece insólito que siempre recuerde ese día con tanta claridad, tu tranquilidad, tu protección, tu serenidad al tratarme… ¿qué te decía? … disculpa, me estaba quedando pegado en aquel momento, aún siento las cosquillas que me daban.
- Jajajaja, me sucede algo parecido, pienso en cuan lejos hemos llegado juntos ¿quién hubiese creído que nosotros terminaríamos emparejados? – Supongo que no muchos.
Esa es la gracia, nos demostramos el uno al otro que a pesar de las diferencias y los distintos detalles que nos caracterizan, podíamos sobrellevarlos y manejarlos bien.
- Tomás, qué ingenuo tu comentario, pero sí, lo comparto totalmente, incluso creo que el haber trabajado tan arduamente en nuestra unión hoy nos da una bocanada de alivio.
- Mira, acá tengo una carta que me mandaste una vez, leeré mi parte favorita:

… Tengo tanto que decirte, pero me derrito frente a tu mirada, me enjuicia, me encarcela, dictamina mi estadía en tu plano visual, tan pronto terminas de recorrer cada detalle de mi nerviosa consistencia, siento tus brazos que me amarran a ti con suavidad y rudeza acoplada, tanteas sabiamente el terreno para dar tu veredicto corporal, y así, sin dejarme vacilar ni un segundo, me envuelves con tu suave hálito y me encantas con tu dulzor…

Me recuerda nuestras primeras salidas...
Sí, cuando íbamos a tomar café y conversábamos sutilmente sobre cada cual, tratando de no rayar en lo egocéntricos, pues perfectamente podríamos haber espantado el uno al otro en el caso de hablar tanto sobre nosotros mismos.
-
¿Tomás, qué me has hecho? Dímelo, por favor.
¿De qué hablas, Benja? … ¿Yo, hacerte algo? … ¿En qué sentido?
- Me embrujaste, supiste tan bien cómo hechizarme que me envuelves perfectamente hasta el día de hoy, sinceramente, y creo que nunca te lo había dicho, no ha pasado ni un solo día desde hace dos años y siete meses en que no me sienta pleno al lado tuyo, y aunque claro, hemos pasado por altos y bajos, me alegro de saber que quiero estar con un hombre como tú por el resto de mis días, que me comprenda, que me apoye, que me cuide y me divierta del modo en que lo haces tú, te lo agradezco profundamente.
¿Sabías que el encontrarte me hizo darme cuenta que tener a un hombre como tú no era una mera coincidencia, y que, por todos los medios debía trabar una relación fructífera contigo, porque personas tan maravillosas como tú no abundan?
- Creo que me lo dijiste en alguna oportunidad, te creo, yo digo lo mismo sobre ti.
Mira, encontré entremedio de todas estas hojas una de tus cartas:

Hoy me levanté con ansiedad, simplemente ya no aguanto en mi casa, las paredes se achican a mi alrededor, me asfixian, me chantajean, siento que me dicen “llámalo o te terminamos de matar”, así que prefiero inclinarme por llamarte, decirte que te necesito, que quiero verte, es una lástima que sea tan corta nuestra conversación, por lo menos te veré en un rato más, pero mientras te escribo estas míseras líneas antes de ir a prepararme para nuestra salida, me despojo de todo secreto que hasta el momento no te he confesado, no, miento, aún me falta algo…

TE AMO.

Yo también te amo, Benjamín. Espero nunca dejar de sentirlo.

viernes, 11 de julio de 2008

Blue Sensation VI

Me Conoces Bien

Pasó el tiempo en que Francisco vivió como sombra en el departamento, los días en que me corrompía la imagen de su cara se habían ido paulatinamente de mi cabeza, sin embargo, había dejado un agujero del porte del Ozono en mi vida amorosa, por lo que, forzosamente, debía detener su expansión.

Tomás andaba un tanto distante, lo noté porque ya no buscaba mis abrazos como antes, sus saludos eran menos eufóricos, y sus llamadas, cada día más escasas.
Prontamente me alarmé, esa astilla que me estaba molestando debía sacarla luego del juego, y lo mejor era hacerlo rápido si es que no quería terminar derrumbando mi castillo flotante.

Primero, le envié rosas a la oficina, la mísera tarjetita sólo me permitió dejarle un "te espero hoy a las 22 en el departamento con tu mejor ánimo, listo y dispuesto...".
Lo segundo, preparar algo para cenar y conversar, la botella de ron, aunque parezca vulgar, era la opción más atractiva entre los dos, así es que la saqué de la despensa y la coloqué encima de la mesa junto al resto de bien pensados ornamentos, velas y aroma acorde.
Tercero, bañarse y estar presentable para la ocasión.

22:15...
Llega y saluda como lo estaba haciendo de costumbre, un frío beso en la mejilla y un "hola, ¿cómo has estado?" (Entrando a molestarme ya). Se pone cómodo y mira su entorno, maravillado pregunta qué es lo que sucede, mientras yo, con serenidad escojo música para maquillar la espera. Todo en perfectas condiciones... pues bien, serví la comida y fui directo al grano.

- Sé que algo te pasa, cuéntame.
No es nada, Benja, es sólo que ando cansado, como siempre nomás.
- No te creo, intuyo que tiene algo que ver con Francisco.
¡¡Otra vez me hablas de ese tipo, entiérralo de una vez!!
- ¿Viste? , yo sé que él es el problema, no, mejor dicho, su recuerdo te hunde en tu inseguridad...
¡¡No es eso, ya deja de decir tonteras, no sabes lo que dices!!
- Lo sé, por algo te lo digo, tengo total certeza de que algo te está abrumando, no me lo niegues.
Mmm.... (Una pausa lo detiene) ... Sí, bueno...
- Lo sabía, dime, ¿qué sucede con él?
Es sólo que pienso que su imagen aún te tiene marcado, creo que aún no lo olvidas, que durante todo este tiempo que has estado conmigo todavía no lo habías dejado atrás, y se dejó entrever cuando corriste a verlo a la clínica, me dieron unos celos espantosos, pensar que mi amor por ti era en vano, que todo mi "yo" estaba siendo depositado en una botellita con un mensaje que desembocaba directamente al mar...
-No, amor, no es así, fui a verlo, porque sabía que era su último momento, fue una especie de adiós muy simbólico, espiritual y físicamente hablando, pero nada comprometedor, grábatelo bien, yo a ti te amo y no te cambio por nada ni nadie, sin ti el cielo y la tierra se invierten y dejan mi mundo al revés.
Tal vez eso me hacía falta, escuchar esas palabras que despejaran esta neblina que me embargaba, que no me dejaba actuar naturalmente, me forzaba a ser indiferente contigo, pegándote con mi descortesía, pero ahora me doy cuenta que fui un necio, no debí tratarte así.
- Déjalo, por lo menos ahora fuiste capaz de decírmelo, de darte el tiempo de tratar el tema, me carga que te escondas en tus pensamientos paranoicos y que no les des resolución.
Está bien, amor, siento que podemos continuar nuestra relación como lo hacíamos antes, ya todo está zanjado, ven, abrázame, permíteme sentirte conmigo...


lunes, 30 de junio de 2008

Blue Sensation V

Cambio & Fuera

Llegué corriendo al centro médico, me comunicaron que Francisco había sufrido un accidente, y que, al parecer, no duraría mucho tiempo más, porque estaba hablando solo, mostrando las últimas y poco amables señales de que el final de esta triste etapa quedaría sellada entre el olor y movimiento clínico.
Opté por entrar de inmediato en su habitación, algunas enfermeras y doctores agilizaban sus manos para mantenerlo en ese estado por un tiempo más, no querían dejarlo ir, no podían hacer más que retenerlo sólo un instante cortísimo.
Cuando me acerqué a tomar su mano abrió sorpresivamente sus ojos, llorosos y pequeños como los de un animalito herido, sabiendo que aquella silueta que se posaba a su lado sería la última que podría llevarse en su viaje sin regreso.
El sonido del monitor que contabilizaba sus débiles latidos emitía un desagradable “pip” cada cierto tiempo, mas cuando logré, temeroso de mi actuar, aferrar su mano con la mía, repartió un tortuoso y agónico “pi” que me caló en los oídos tan fuertemente que creí enloquecer.
- Se ha ido, lo sentimos mucho.
Ya no quedaba más que agachar la cabeza y dirigir la vista hacia el piso blanco.
Bien, lo siento mucho, no pude hacer más, todas nuestras conversaciones quedan aquí, inevitablemente se cierra el pacto que alguna vez hicimos, tanto tiempo que desgastamos la relación, tantos intentos de regresar, de olvidar, de deshacernos en batallas inexpugnables, sólo te puedo decir que te quiero, Francisco, te trataré de recordar en todos esos momentos bellos que compartimos caminando juntos…
El camino a casa fue traumático, su mirada se me venía a la mente en un remolino de sensaciones ambiguas, sabía que él ya era parte de un pasado que quedaba paralizado ahora mismo, lo tenía claro, pero no podía hacerme el loco y fingir que este día sería fácil de olvidar, tendría que contarle a Tomás lo que había acontecido – Sí, tengo que confiárselo
Llegué al departamento y le comenté de donde venía, me miró con tanta atención, reflejando en sus ojos tal comprensión, que llegué a enmudecer a ratos, pensando que siempre lo había sabido, o por lo menos, sospechado, no obstante, su intachable conducta lo había mantenido al margen de un asunto que le tocaba muy de cerca, pero que suponía superado por mí.
No se equivocaba, lo superé con obstáculos, fuertes influencias querían derribarme de sopetón, sin embargo, para mí, aunque suene a “maldito infeliz insensible”, debía quedar allí, lejos de mi futuro, sin manchar mi superación.

lunes, 23 de junio de 2008

Blue Sensation IV

Pasión Carnal


- ¡Llegaste, qué alegría! …
- Ven, acércate a la cocina, cuéntame ¿Cómo te fue?

Eh, Bien, pero estoy un poco cansado, la oficina me mata de a poco…
¿Y tú, cómo has estado, cómo estuvo tu día, el trabajo?

- Bastante agradable, aunque la inspiración no me ha acompañado mucho, de hecho, por estos días no me ha venido a visitar, no me he podido dejar llevar… (Si supieras lo que me pasó hoy entenderías mucho mejor) … pero sé que las cosas mejorarán, no me desespera no escribir tanto como antes (Realmente me desespera, soy un mentiroso, te oculto que Francisco me vino a ver, porque sé que lo detestas y te pondrás un poco cargante, me bombardearás a preguntas y cosas por el estilo)
¡Oh, qué lata! Espero que en los días que siguen mejores… Si quieres, yo te puedo motivar a escribir, o sea, de buena persona que soy me ofrezco, no te lo tomes a mal…
Pone cara de pícaro, insinuándome algo.
-No, no te preocupes, creo que puedo hacerlo solo…
Arroja al cuchillo con el que estaba picando la lechuga en el lavaplatos, se seca las manos e imprevistamente toma a Tomás por el cuello y lo besa. Sus tibias manos emulan la búsqueda de las de su amante, pero sigilosa y melosamente se posan en sus caderas, lo abraza con fuerza atrayéndolo hacia sí mientras siente cómo se estremece con cada caricia, cada beso es signo de una inmensa humedad que no quiere dejar libre a ninguno de los dos, la respiración se vuelve un tanto más rápida, sus cuerpos desean extrapolar la situación…
Mientras buscaban un lugar para calmar la inmensa potencia que albergaban, movimientos bruscos y desesperados se encontraron entre sí, chocaban las manos, los dedos se entrecruzaban y forcejeaban por liberar la energía sepultada en la prisión en que se comprimía. Tantas veces antes habían dejado que el espeso espectro calorífico se esperara hasta que ya el barco se había hundido, que, sin pensarlo, tiraron cubiertos y utensilios al suelo, platos y fuentes fueron desplazados hacia los costados con precisión, el mesón de la cocina era el lugar elegido, el regazo que se les ofrecía era tan o incluso más apetitoso que un colchón a medio entibiar, por lo menos, en algo podrían variar.
El sudor comenzaba a emanar suave y lentamente, los besos hacían otro tanto empezando a producir pequeños temblores en zonas que se mantenían bajo siete llaves, la presión quería abrir el grueso eslabón de la cadena e invertir el tiempo en el movimiento hormonal, sin lugar a dudas quería ser la reina del espectáculo. Sí, quería marcar presencia en la escena.
Apresuradamente comenzaron por desabotonar sus camisas, gracias a las caricias mantenían el “Baño María” en perfectas condiciones ambientales, fue así como al rato de entibiar la ropa, uno casi encima del otro comenzó sutilmente a pasar los labios por cuello ajeno, calmadamente revisaba el terreno para poder entrar de lleno en la construcción.
- Tomás, calma, sabes que eso me mata, no responderé, calma!
Sin pensarlo nuevamente lo tomé fuertemente de los costados del abdomen, más relleno que el mío, pero no menos exquisito, y lo subí al mesón blanco, le quité la camisa a la fuerza mientras exploraba sus diminutos matorrales en su casi llano sendero.
Sinceramente, lo besé con ansias de sentir sus labios presionando los míos, su lengua me parecía un delicioso manjar que sólo yo, y nadie más que yo, podía probar; después de todo, este maniquí ya tenía mi código de barras estampado en una de sus nalgas.
La envoltura me estaba molestando, presionaba tan fuertemente que deseaba que alguien me auxiliara, me sentía enfermo, enfermo de deseos por fraguar el momento. Sin pedírselo, amablemente optó por desvestirme y tocar con sus manos mi sudoroso cuerpo.
¡Benjamín, te deseo, no aguanto más, finiquitemos esto ahora!
Cual Sr1. Y Sr2. Smith, optamos por amarnos en medio de un fogón que ardía de tal manera, que las chispas salían en todas direcciones. La fricción y la pasión desbordante nos invadieron hasta que ya no pudimos aguantarnos, y en un extensivo instante, que traté de hacer durar para irme con el premio mayor, ambos, casi al unísono, descargamos con tanta furia, que por un momento dudé si era animal u hombre.