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martes, 17 de marzo de 2015

Certain People I've Known X

Hasta el más zorril tiene sentimientos
 
Habían pasado ya muchos meses desde el “Forever Niño”, todo estaba muy superado, luego de una jugada de él yo le pegué la estocada final y nunca más hablamos ni me lo he topado. Durante todo este tiempo me he dedicado a intentar toparme nuevamente con alguien que pueda llegar más allá del sexo, pero a pesar de sumar varias víctimas a mi lista, sólo han sido eso, el revolcón del rato, personas que tienen sus vidas demasiado ocupadas como para ocuparse de lo afectivo o bien, me han parecido tan poco interesantes que ni el intento he querido hacer.


Bien, por otra parte, siento que he crecido un montón, no me he sentido triste, no he dudado de mí ni de lo que quiero, sé dar un paso al lado con mayor facilidad que antes, no me complico; sólo sé que he aprendido a relajarme y disfrutar la vida, que es muy linda como para sufrir siempre.

Siento, también, que he cultivado mis aptitudes como amante, como todo buen capricorniano soy estudioso, meticuloso y muy perseverante. He averiguado con detalles las cosas que a mis víctimas más le gustan, desde que los traten con rudeza hasta que les besen con suavidad el lóbulo de la oreja. Todo esto se ha traducido en un buen número de hombres que me han buscado nuevamente queriendo repetir alguna sesión o incluso, semi enamorándose. De ellos, sólo a algunos he querido ver nuevamente y seguir cogiéndomelos, hasta que por alguna razón me desmotivan y corto por lo sano.

Pero llegó alguien que me derrumbó el escenario, se llama Felipe, inicialmente coordinamos para juntarnos a follar, como todos los otros. Había tenido una noche sexualmente mala con otro tipo, que ni para final feliz me alcanzó, así que en búsqueda de mi revancha, lo encontré. Llegué en la tarde a su casa y lo primero que me llamó la atención fue su forma de desembolverse, carismático y sencillo, con una sonrisa encantadora.

Lo sexual fue grandioso, lo pasé muy bien, me sentí muy cómodo, – él, ni que decirlo – pero lo que más me marcó fue que luego de la primera vez, me apoyé sobre unos cojines y él se me acercó, le pasé un brazo por el cuello y lo arrimé junto a mí. Mientras conversamos de distintas cosas le hacía cariño con mi mano, de repente le robé un beso y le acaricié el pelo, fue un momento de ternura que se me escapó, señal inequívoca de que el hombre protector y con sentimientos que considero que soy, estaba empezando a asomarse.

Luego de la segunda vez yo ya pensaba que quería que me fuera de su departamento, pero me sorprendió al invitarme a que lo acomapañara a comer, porque él no había almorzado, así que bien, cada uno se duchó y salimos a caminar buscando que comer. Luego de un rato mirando edificios, comentando las fachadas y con más hambre que nunca, llegamos a un lugar, me invitó a comer con él y disfrutamos una conversación amena en donde me confió parte de su historia personal. A esa altura yo ya estaba mirándolo con tranquilidad y con unas ganas locas de besarlo en plena calle, pero no, luego de terminar de comer, pasamos a comprar algo que le hacía falta, caminamos varias cuadras y finalmente me dejó en el metro cercano a su casa.

Por fortuna, luego de habernos despedido y yo pensar que no sabría más de él, me llegó un mensaje diciendo que lo había pasado bien y que para la próxima vez que nos viéramos, ya sabía donde iríamos. Reconozco que me volví loco por poseerlo nuevamente, por besarlo y hacerle cariño, por conocerlo más y acercarme, pero cresta que cuesta encontrarse a alguien que por estos tiempos aún quiera darse la oportunidad de algo serio. Estos días he estado pensando mucho en él, por circunstancias hemos hablado mediante mensajes y por teléfono (le estoy asesorando con un tema), pero poco hemos hablado de nosotros, aunque me ha manifestado las intenciones de acceder a comer conmigo o de invitarme a cenar en parte de pago.

Sea lo que sea, estoy dispuesto a correr el riesgo, si pierdo, pues bien, habré de dar un paso al lado nuevamente, una vez más que lo haga no se va a notar, pero por el contrario, si a él también le provoqué algo más que una atracción sexual, no sabe lo que soy capaz de hacer con tal de conquistarlo.
 
 
 

sábado, 1 de noviembre de 2014

Certain People I've Known IX

El adulto "forever niño"

Por la misma fecha en que había vuelto a hablar con mi ex, había conocido a un tipo en una fiesta. Superaba los treinta, era bajito, con cara juvenil y me pareció muy simpático. El problema estaba en que ese día yo estaba muy ebrio y sólo recuerdo algunas cosas que dije e hice. Sé - porque es importante - que lo besé y que él me pidió mi número de teléfono. Luego de ese día conversamos muy de vez en cuando y al cabo de un tiempo lo borré, porque siempre sentí que se le iba la onda, por más que le sugerí que saliéramos tampoco aceptó y yo no voy por la vida rogándole a nadie.

Pasaron dos meses más o menos, cambié mi número de teléfono y justo el último día que mantuve el antiguo teléfono prendido, me saludó, hablamos un poco y le dije que efectivamente dejé de hablarle y que lo había sacado de mi libreta de contactos dada la poca fluidez de nuestra conversación. También le conté la casualidad del cambio de teléfono y la suerte que había tenido de encontrarme. Recuerdo que al día siguiente me llamó por teléfono y hablamos mucho rato, incluso me sugirió que nos reuniéramos, pero pasó algo más de una semana para concretar. Cuando salimos fue muy entretenido conversar, comer, reirnos de tonteras y al final pasé una tarde especial. Al caminar en dirección a separarnos me preguntó si nos veríamos nuevamente, yo respondí que sí, que me interesaría seguir en contacto con él.

Durante la semana que vino salimos seguido, él fue muy propositivo, nos mantuvimos siempre en contacto por texto o por teléfono, cosa que me sorprendió, puesto que esperaba que con la mayor de las suertes, pudiera verlo al fin de semana siguiente. Durante estas salidas conversamos distintas cosas, él mostrándose como alguien sumamente derecho y sincero, sin esconder la sensibilidad que a tantos hombres nos cuesta revelar. Incluso recuerdo que destacó que yo tenía una imagen más madura para alguien de mi edad, que mostraba tener un carácter muy especial y que, a pesar de mostrarme complejo en ciertos aspectos, le parecía atractiva mi personalidad.

Hablando de conocernos, ambos expresamos la idea de no querer hacer el loco ni hacernos perder el tiempo, que en el momento no estábamos saliendo o viendo a nadie más y que preferíamos conocernos de a poco, pero sabiendo donde estábamos parados. Durante las últimas dos veces que nos vimos tuvimos un acercamiento físico rico, pero que finalmente rechacé, porque por mi mente pasaron todas las víctimas anteriores, todas esas personas con las cuales tuve sexo sin sentir nada y salieron uno por uno a recordarme lo banalizado que estaba mi concepto del sexo y el poco valor que en ese momento tenía mi vida afectiva - sexual. Ese día me di cuenta que este tipo era distinto, que yo no quería solamente salir un par de veces, darnos unos besos locos, tirar y pasarlo bien. También me di cuenta que salíamos seguido a comer a lugares del sector Providencia - que no es del todo caro, pero tampoco es tan barato para alguien que está terminando un magíster, sin un trabajo como sustento - así que de una manera muy enredada y torpe (porque me sentía avergonzado e incómodo) le di a entender que teníamos distintos poderes adquisitivos y que esperaba que lo entendiera, puesto que no deseaba que ese tema se transformara en una piedra de tope en el proceso de conocernos.

Pasó esa semana y yo tuve que viajar a Viña del Mar, pero pensé que no por no poder verlo me iba a ausentar o que no iba a querer saber de él, así que intenté mantenerme presente, saludándolo o dándole a entender que estaba ahí. Él se escudó toda la semana que no podía responder mis mensajes ni llamadas, porque tenía mucho trabajo. Aquí vino mi primera caída, sentí que algo andaba mal, según él, todo iba bien, salvo el estrés del trabajo y sus problemas personales. Quedamos de conversar en persona, pero no pudo ser tan pronto como yo quería, así que dejé de hablarle, sentí que siempre estaba yo ahí, buscándolo, demostrándole interés... desaparecí.

Al cabo de unos días, me llamó por teléfono y hablamos, le expresé lo que sentía, pero se disculpó diciendo que estaba lleno de trabajo y que estaba enfermo, que no tenía ánimos de nada, que andaba con poca energía y dormía mal. Yo no sé si seré muy duro de cabeza o qué, pero me pongo en esa situación, hago el intento de entenderlo, pero digo "no, no hay caso, por muy enfermo que yo esté, no me cuesta nada escribirle un mensaje para saber de él, es lo mínimo".

Logramos juntarnos después de dos semanas de no habernos visto las caras y conversamos, se sinceró y me contó en profundidad los problemas familiares que tenía y por primera vez lo vi emocionarse (sin llegar a las lágrimas) y me produjo ternura, tanta ternura, que me dieron unas ganas locas de pararme de la mesa en donde estábamos tomando té y olvidar a todo el mundo que nos pudiera estar mirando, tomarle la mano, abrazarlo y robarle un beso suave, delicado. No pude, no sabía si podía hacerlo. No sé cuales son los límites permitidos, no sé si me puedo poner cariñoso sin espantarlo.

La dinámica se mantuvo así: hablar un día, otro no; mandarle mensajes con propuestas que no respondía, tomar distancia; esperar que él me hablara, hacer el intento de conversar con fluidez. Confieso que esto me produjo una confusión importante, así que le tuve que decir simplemente que me gustaba, que no lo miraba como un amigo al que de vez en cuando le daba besos, que sencillamente él me atraía. Según él, yo también le gusto, que va a tomar este tirón de orejas para hacer mejor las cosas, pero sigo sin entender cómo a alguien que supuestamente te gusta "lo descuidas". 

Luego de eso me invitó al cine, lo pasé súper bien e incluso me vino a dejar a casa. De repente, entre la filosofía y el reflexionar, pienso que quizás esas son sus formas de demostrar su interés, que quizás yo también he ayudado con la barrera del poco acercamiento físico, del no jugármela con pasión en los momentos en que lo tengo en frente para robarle un beso ¡pero puta que quiero acercarme!

Nuevamente intento pensar en la gran cantidad de cosas que pasan por su cabeza, en su edad, en que ya no todo es tan fervoroso como lo fue antes, que quizás existen miedos, que también quiere sentirse querido, pero sigo sintiendo que él hace su vida normalmente, sale con sus amigos, trabaja, hace ejercicio, mientras que en el fondo del saco, de vez en cuando, recuerda que existe este chico que le demuestra su interés, pero que no logra ganar terreno y sólo se aparta.

Te voy a guardar en una cajita,
ni muy grande ni muy pequeña.
En la tapa, con un bonito rótulo,
escribiré que allí yace tu alma
para que cuando te eche de menos
sepa donde encontrarte.


sábado, 13 de septiembre de 2014

Certain People I've Known VIII

Si quieres jugar, jugamos (pero asume)

  Luego de haber salido con mi ex y haber quedado de intentar hacer las cosas bien, la primera semana hablamos bien seguido, me parecía un tipo renovado, consciente de las cosas que antes habían fallado. Pero no todo es siempre miel sobre hojuelas y empezó a ausentarse, volvía a dejarme hablando solo por Whatsapp, tampoco proponía salir, más bien parecía estar en otra. Como soy un hombre que no se anda con rodeos, le mandé un texto exponiéndole mi extrañeza ante su actitud, puesto que si bien él había mencionado seguir conociéndonos, era él el de la idea de ver qué resultaba, no veía interés de parte suya de generar instancias de conversación o de alguna junta en persona. Me dijo que para él las cosas iban bien, que no entendía porqué le estaba "exigiendo atención" si estábamos dejando las cosas fluir, que nunca había querido darme falsas esperanzas y que no se encontraba en posición de aportar a una relación más constituida, porque él estaba focalizado en otras cosas que le impedirían eventualmente responder como un partner a la altura que él consideraba, yo merecía.

Sí, quedé de una pieza, casi petrificado, porque aparte de todo eso, se enojó por haber encontrado desubicado que yo le dijera este tipo de cosas, si recién estábamos recuperando el contacto y a nadie le resultaba cómodo el tema.Pasó un tiempo en el que hablábamos una vez a la semana, por texto, preguntando las mismas cosas de rutina, nada que nos hiciera avanzar, nunca contaba cosas personales, nada más profundo que lo "justo y necesario". Más de una vez expresó sus ganas de querer verme pronto, pero nunca concretamos, porque solíamos proponer panoramas el mismo día o muy encima, cuando ambos teníamos horarios muy distintos y la disposición por parte de él por arreglar su agenda era nula, cosa que me irritaba, por yo ser al revés.

Habrán pasado dos semanas cuando yo ya había decidido dar un paso al lado con él, no tenía sentido alguno intentar algo ahí, él había vuelto haciendo una gran parafernalia cuando muy en el fondo volvió a ser la misma basura a medias tintas que siempre fue, sin poder de decisión, poco determinado, poco sustancial. Es raro que habiendo nacido el mismo día fuéramos personas tan distintas. Entonces de aburrido me metí a Grindr y hablé con algunas personas muy relajadamente, sin llegar a salir con alguno. Un día observé un perfil que estaba cerca de mi casa, que usaba el mismo nombre de él, respondía a sus características físicas (altura, peso, edad) y su foto era poco clara, pero salía mostrando su espalda, la que sin mentir, me pareció conocida.

Entonces lo agregué a mis favoritos y dejé pasar un tiempo hasta que puse una foto de mi bícep para resultarle atractivo físicamente (cosa que con los gays funciona de maravillas)
y le mandé un tímido "hola". Empezamos a hablar, pero yo me hice pasar por otra persona. Él inició la conversación diciendo que le parecía bonita mi foto y preguntó si tenía alguna de mi cara a mano para compartir. Le dije que no guardaba fotos mías en mi móvil, pero que buscaría alguna. Entre tanto hablábamos, yo busqué una foto de un tipo con el que había salido hace poco por si me insistía con el tema. Entonces me armé de valor y le pregunté qué buscaba ahí, si estaba buscando sexo. Me respondió que no, que no buscaba cosas serias ni nada en particular, sólo que no quería pololear ni citas, pero si se le presentaba la oportunidad de "hacer algo entretenido" él estaba dispuesto (aún no sé cómo entender eso). Me preguntó lo mismo a mí y yo le dije que no tenía tiempo para una relación, por lo que se mostró aliviado. Así nos fuimos preguntando qué habíamos estudiado, dónde trabajábamos - yo siempre asumiendo el papel de alguien irreal - mientras que cada vez me daba las respuestas que confirmaban más y más que efectivamente era él. Finalmente me pidió nuevamente una foto, la cual envié. Le pedí una foto, me envió una y claro, era él. Bastardo.

En paralelo, siendo yo, le pedí salir a almorzar, porque nunca nos lográbamos ver y bla bla bla, pero no podía, así que, viendo mi nivel de decepción, me ofreció salir a tomar once por un rato acotado, ya que luego él debía ir a hacer clases a la universidad. Entonces me animé, fui y le expliqué calmadamente que había estado pensado que no tenía ningún futuro seguir hablando o saliendo, que realmente él no ponía de su parte y no mostraba ningún interés, que actuaba como siempre había sido y esta segunda vuelta iba a ser igual de infructífera como la primera. Él no se lo podía creer, me miraba con cara de espanto, anonadado por todo lo que elocuentemente le expliqué.

Pero lo mejor venía ahora, le dije que de alguna forma él era mentiroso, porque siempre se escudaba en que no tenía tiempo por el trabajo y que su falta de interés eran ideas mías. Le dije que había hablado con él a través de la aplicación, haciéndome pasar por otra persona, que había tenido el descaro de decir que no buscaba nada serio mientras que a mí me había propuesto "reconstruir" lo nuestro, viendo como resultaba, que aparte conmigo con suerte hablaba, pero con este hombre atractivo y despreocupado, que le ofrecía algo liviano, se había mostrado muy interesado en hablar. El shock se hizo presente en su rostro y sólo atinó a pedirme que habláramos en otro momento, que debía entrara a trabajar, pero me negué, para mí ese era el fin.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Certain People I've Known VII

Giros, giros y giros

  Todo se había ido al carajo, tras el último chico decidí volver a la normalidad, calmé mis pasiones y me dediqué a equilibrar mi vida. Por ese entonces había dejado de lado todas las aplicaciones, me habían empezado a parecer horribles; hablar con gente que buscaba "amigos" escogiéndolos por si tenían fotos de su cara en sus perfiles (si eran bonitos) o por si vivian en determinada parte de la ciudad ya me parecía lo último. Un absurdo total. Aunque siempre me había parecido un sistema viciado, era suficiente. ¿Acaso había una respuesta a esta actitud tan mezquina de algunas personas de vender un discurso que realmente nunca tuvo sentido o de querer aparentar ser alguien que no eran? Personas buscando "charla" mostrando el culo o queriendo formar amistades indicando su rol sexual... Raro.

Dejando de lado lo anterior, tuve la oportunidad de salir con un par de personas, pero nada quedó muy encaminado; obviamente Ricardo había vuelto en sí y quería una relación estable.
Resultó que mi ex, el mal nacido que alguna vez insinuó muy livianamente que yo lo había contagiado con un Condiloma, me había empezado a buscar por distintos canales: Foursquare, correo electrónico y finalmente por teléfono (que claro, no reconocí hasta luego de contestar). Muy sumiso me habló de lo que había estado pensando, que quería juntarse conmigo, hablar, que se había dado cuenta de algunas cosas, etc. Me pidió reunirnos en unos días, cuando volviera de un viaje que había hecho a su tierra natal: Chiloé. Yo, muy enajenado, le dije que lo pensaría y que no esperara que tras su llamada yo lo buscaría, que en parte, el que había actuado de mala forma había sido él, así que era su turno de ser gente y que si realmente quería que algo funcionara, se la jugara.

Llegó el día en que nos vimos y me confesó que me echaba de menos, que se había dado cuenta que había perdido a alguien importante, que con ayuda había entendido que se había arrancado de una relación con alguien que era muy valioso, que el miedo le había hecho pensar que era mejor vivir en solitario, sin responsabilidades, sin tener que responder como pololo. Me sugirió que viéramos como iban las cosas, que fluyeran y que empezáramos de cero, dejando atrás los errores. Yo acepté, imaginando que todo ese tiempo lejos algo le había enseñado...


domingo, 7 de julio de 2013

¿Quiénes son ustedes? ¿Quién soy yo?

Mi mundo

Durante mucho tiempo me he encerrado en mi dormitorio a pensar, a recordar, a hacer lo mismo de siempre, buscar una explicación y una solución a mis asuntos. Reconozco que otra vez me siento derrotado, porque las técnicas antiguas ya no funcionan, hoy estoy sintiendo que el peso que me voy cargando se hace insoportable. Y es que sencillamente todo lo que me rodea es sumamente poco sustancial, me he visto atrapado en una constante disyuntiva sobre lo que tengo que hacer con mi vida, con mi mundo, porque sé que debo dar un paso, seguir una secuencia, pero ni siquiera soy capaz de aferrarme del primer eslabón de la cadena.

Necesito abrir mi mundo, necesito cambiar de aire, es lo que repito una y otra vez cada año, es lo que sé que me haría bien, pero por algún motivo no puedo hacerlo y esa frustración no me deja en paz. Es triste saber que hay mucha gente que ahora mismo se debe estar preguntando ¿de qué habla?, porque justamente no me conocen, aunque creen hacerlo. Para la gente, lo común es que esté bromeando, diciendo ironías que resultan chistosas o sarcasmos para ser el apático del grupo, el papel que más fácil se me da, cuando en realidad estoy pensando en lo tranquilo que me siento con mis audífonos cubriendo mis orejas, no prestándole atención a nadie, caminando hasta donde mis piernas den, sin importar si tienen un itinerario trazado, todo con tal de no tener a mi alrededor personas superfluas o vacías, que creen que todo yo está bien, que a veces prestan atención a mis dilemas o tristezas, pero que al final del día no se acuerdan que probablemente vuelvo a mi casa a repasar mis pensamientos.


Sumada a esta inestabilidad he llegado a desconocer a muchas de mis amistades, algunas se han vuelto planas, triviales, casi sin sentido, otras se han desgastado, porque una y otra vez me han dejado pagando, no se hacen un tiempo o siempre hay que buscarlos, mientras que otras no sé porqué las mantengo, siendo que responden al patrón de relación que uno conserva por historial (como esos pololeos que no se terminan por honor a la cantidad de tiempo que llevan juntos). Ahora tampoco tengo partners o al menos creo que sólo puedo rescatar a alguien que ha sido una especie de, pero nada más, mi mundo se limita a personas que continúan con sus vidas, que cuando necesitan o se acuerdan, buscan, que respecto al tema de mi ex tampoco aportan mucho en mi mejoría y sólo me dicen "es que sigues pegado, te sigues culpando" cuando saben que es un tema que no sé cómo superar.

Habrán muchos que deberán asumir que mi investigación es mi norte en estos momentos y probablemente no se equivoquen, lo único discutible es el motivo, y es que no siento que tenga otra gran fuerza motriz para querer continuar. Con mi directora de tesis todo es distinto, se alegra por mis aciertos, por mis ideas, por los resultados, si me equivoco está ahí para decirme que no todos los procedimientos errados son material que no se pueda aprovechar, por lo menos tengo conversaciones interesantes que despiertan mi curiosidad, mi pasión por la investigación y es alguien que incentiva mis aspiraciones, confía que soy capaz y desea tanto como yo que todo me resulte bien.

Pero una vez más vuelvo al inicio ¿después de ésto, qué viene? - Me gustaría pensar que no es seguir envuelto en un mundo de amigos que ven como sus relaciones crecen, evolucionan, mientras que yo soy un mero espectador de sus avances, esperanzado en algún día romper la maldición, disfrutar una relación que no sea pasajera, desgastarme por alguien que valga la pena, que sienta mío. Y nuevamente me cuestiono ¿cómo he de aspirar a lograrlo si estoy sometido a un círculo heteronormado en donde tengo que ajustarme a los bares, conversaciones o fiestas que frecuentan? ¿Por qué no mejor asumo que no tengo porqué tener las mismas costumbres y dejo de esconderme?

Soy sincero, aún tengo amigos que salen conmigo a lugares para mí, pero la solución no está ahí, porque en primer lugar me incomoda un poco llevarlos a lugares en donde ell@s no podrán conseguir pretendientes y segundo, porque el asunto no pasa por tomarse unos tragos y luego ir a bailar a algún lugar durante la noche (donde ni siquiera hablo a otra gente), porque lo que realmente necesito es crear mi propio espacio, tener pares que me acompañen, que apunten en mi mismo sentido, necesito dejar de pretender ser algo que no soy, obtener matices, cambiar de piel.

Entonces aquí me pregunto ¿qué hago yo en sus mundos? - No es que deba tener uno aparte, aislarme con mis reglas y gustos, pero es sumamente
desgarrador que mi entorno me considere como un tipo atractivo, inteligente (o medianamente inteligente) y crea que con eso se soluciona todo, que soy feliz, que me siento pleno. ¿Cómo puedo seguir haciendo lo mismo de siempre, dejando pasar mi vida, esperando que por arte de magia llegue un hombre que me cautive? Eso sólo pasa en los cuentos y yo no soy ningún princeso ni espero un príncipe azul.

Y si alguien se lo pregunta ... Sí, tiendo a entristecerme.

lunes, 21 de mayo de 2012

Invierno: Te Odio

Quiero Congelarme

Hay días como hoy, en donde tengo que hacer un montón de cosas, que en realidad no quiero hacer, porque lo que quiero de verdad es desaparecer, mandarme a cambiar a la playa, perder mi tiempo, mirar fotos, sentarme a mirar el techo, intentar escribir algunas líneas decentes, no preocuparme si tengo que comer en veinte minutos más, olvidar que mañana tengo clases y que esta semana tengo 3 evaluaciones en la universidad.

Me pregunto ahora mismo: "¿Por qué es justo el invierno mi época de bajón?"  

No entiendo, es una especie de condena vitalicia, es en días como hoy cuando empiezo a tolerar menos frío, me baja la pena, la tontera mental, las ganas de cambiar de ambiente, le encuentro todas las pifias a mis compañeros de clase,  me cuestiono si realmente estoy bien donde estoy, es como si mi cerebro hiciera las maletas y cambiara de postura frente a la vida, es una cosa espantosa.

Me cansa, en serio me cansa saber tantas cosas y tener tantas herramientas como para poder predecir mi futuro y saber que estoy atiborrado de carencias, de parches y arreglos superficiales, que quiero ser débil y que me protejan. Me siento patético, sin ánimos de nada, quiero un abrazo cálido y un te quiero sincero. Creo que con eso estoy feliz, no creo que esté pidiendo mucho.

sábado, 19 de mayo de 2012

Haciendo Memoria

No Todo Está Perdido, Dicen ...

Ayer casi al llegar a mi casa a eso de las 19 horas sentí que volvía a empezar una nueva etapa, reencontrarme con mi "yo" más interno - y quizás uno de los más reales/complejos que me conforman - al momento de volver a recordar esas tardes en que llegar a la casa era una especie de alivio y fastidio, primeramente porque no tenía que preocuparme de nada, era viernes y podía disponer de mi tiempo a mi antojo, podía patear mis deberes y acostarme sin necesidad de complicarme por detalles, pero a la vez no había nada ni nadie y esto significaba una inmensa fuente de frustraciones, puesto que siempre deseé disfrutar mi vida en calma, pudiendo decir que había alguien que me acompañaba y era mi todo, que no necesitaba de grandes viajes ni suntuosas utopías y que sólo en nuestras manos se podría descifrar el gusto que significaba radicalizar todo en la simpleza de nuestras cosas, de nuestros momentos, de nosotros mismos.

Ayer también descubrí que el hecho de salir tan seguido, volver en la madrugada a la casa, tomar algo con amigos y todas esas cosas que evidentemente están ligadas a las conductas juveniles, habían resultado como un conjunto de decisiones y manifestaciones de mi subconsciente frente a mi disgusto con mi - en ese entonces - estilo de vida.
Claramente todas esas actividades se convirtieron en un gusto adquirido, porque al hacer una comparación entre el Ricardo anterior al verano y el actual, por ejemplo, logré darme cuenta que ya no ahorraba dinero, siempre buscaba algo que hacer, si no tenía panoramas con mis mejores amigos, siempre había alguien que me invitaba a hacer algo (fuera o no de las personas más cercanas), me estaba convirtiendo en un esclavo del ambiente bohemio, necesitaba escapar de mi soledad, refugiarme en cosas que me causaran risas y disfrutar aunque fuera por unas horas de cosas poco sustanciales. Aquí el asunto era olvidar esa actitud derrotista que siempre tuve y ponerle el hombro a la mala suerte/mal ojo/poca vida social que pudiera tener.

Probablemente ayer fue el día más raro que he tenido desde hace mucho, logré quedarme tranquilamente en mi dormitorio, con algo de sueño, con algo de ansias por descansar, con la ilusión de que el cuento que durante años me leí incansablemente se volvería realidad, que por lo menos vendrías a verme en mis sueños, que de algún modo te podría sentir cerca, tan cerca como nunca alguien antes pudo haber estado, alguien que estuvo a punto de sobrepasar todas las barreras de mi hermetismo.

 No sé si viniste, pero sí sé que me has hecho reflexionar y releer un montón de textos en donde veo cuan expuesto estuve, a recordar mis raíces y mi historia ...


You've got magic inside your fingertips
Its leaking out all over my skin- Yeah
Everytime that I get close to you
You're making me weak with the way you look through those eyes

I remember the way that you moved
Your dancing easily through my dreams
It's hitting me harder and harder with all your smiles
You are crazy gentle in the way you kiss

sábado, 3 de marzo de 2012

Modelo R9S11

Corazón de Latón, Cerebro de Serpiente

Benjamín es tendencioso, sus reglas y creencias son inamovibles, tiene claro lo que busca y usualmente no duda en dar marcha atrás a sus anhelos. Extrañamente las últimas veces que he hablado con él me ha manisfestado sus ganas por cambiar ciertos aspectos de su forma de actuar, siente que está haciendo mal, que la vida lo ha desilusionado y que corre como un ratón en una rueda dentro de una jaula.

No sé realmente qué pasa con él y es obvio que me gustaría saberlo. Yo intuyo que su propio bienestar le está "quedando chico" y que el estancamiento que sufre le hace sentir acorralado, que necesita renovar su agenda y que debe correr algunos riesgos, porque quien no arriesga, no gana.

Es sumamente doloroso para mí notar que su sinceridad con este tema es tal, que me encantaría poder ayudarlo, pero no sé cómo. Darse cuenta después de años que la felicidad en base a cosas simples ya no te sirve tanto como te lo hiciste creer y que ya debes pensar "en grande", pues ya estás mayorcito y te corresponde casi como una obligación nominada por el Universo, imagino debe resultar por lo menos un poco frustrante, si es que no llega a ser doloroso el simple hecho de reconocerlo.

Lo cómico, si es que algo de eso hay en esta situación, es que Benjamín no sabe que su conducta es anormal, puesto que es un Androide y a nosotros los robots no nos está permitido añorar ni menos sentir molestias ni sensibilidad alguna ¿Será que está evolucionando? ¿Cómo puede ocurrir esto?



Entre mayor te vuelves, problemas más grandes acarreas aún a pesar de seguir viviendo y transitando en este mundo que nos hace parecer seres tan pequeños como las hormigas.