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sábado, 14 de noviembre de 2009

Hey, Stop! II

El Café Ya No Sabe A Ti

Como si fuera extraño, Alfonso experimentó una rápida sensación de euforia, se sintió tembloroso, un tanto excitado por la verdad. El cigarro lo había dejado hace tiempo, pero por un momento deseó encender uno, como si estuviera sediento de un néctar inaccesible. Supuso que un cigarro no le haría mal a nadie, además, nadie tendría porque saberlo. Miró al joven que tenía en frente y como un cobarde dio media vuelta, saliendo del gimnasio camino a su casa, sin antes pasar a comprar cigarros y un encendedor para dedicarse a fumar.

Ya se veía el atardecer desde el balcón, el frío empezaba a caer y los deseos de estar pegado en aquel lugar se hacían incesantes, entonces tomó su jarrón de café favorito, se sirvió de un poco y disfrutó el momento fumando, recordando los bellos atardeceres de su juventud.

La noche estallaba sobre sus hombros, la gente se veía por las calles, dispuesta a gozar, mientras él aún pensaba que se sentía solo, amargado, como un viejo huraño. Sin embargo, aún había cosas que le dejaban un sabor dulce en el alma, sus días con Héctor.

Para él, Héctor era un hombre correcto, amable, de esos que ya no lograba encontrar, quizás no tanto porque no los hubiera, sino porque ya no le llamaba la atención buscarlos y
, por más que lo intentaba, aún no podía despegarse del suelo, las alas le habían quedado extremadamente dañadas como para ambicionar un vuelo sin desperfectos.

A veces creía soñar con él, mientras otras creía verlo pasar por la avenida, pero nunca era él, siempre tropezaba al andar, una y otra vez sin parar, hasta que se acostumbró a que no aparecería jamás, perdiendo la esperanza, extrañando su esencia.

Un temblor nuevamente le invadió el cuerpo, el último sorbo del café le pareció repugnante, sin querer, al hacer una morisqueta por el sabor, dejó caer el jarrón desde su balcón hacia la calle, viendo cómo los últimos restos de su época dorada eran liberados de su cobardía.

Estoy loco, loco por tu culpa... Ya no le tengo miedo a las alturas, Héctor ... ¿viste? ya no me tienes que molestar diciendo que no puedo subirme, espérame, no te vayas...

Ahora Alfonso sonreía desde el suelo, junto con su tazón y su amor por Héctor esparcido como el café amargo.


Esto va dedicado para ti, Alicia.
Te quiero, un abrazo.

lunes, 19 de octubre de 2009

Hey, Stop! I

Esto Es Urgente: S.O.S

"¿Sabe qué?... puede quedarse con su trabajo e irse a la mierda, viejo maraco, yo ni cagando acepto su cagá de oferta!

Las cosas estaban más que claras, el botón de retroceso no existía. Los edificios, impacientes, esperando a que la gente avanzara lo más rápido posible, deseando que nunca se les olvide, observaban a Alfonso desde sus cornisas infranqueables, lanzándole una mirada desafiante, inquisidora, quizás solidaria, comprensiva, casi amigable, casi preguntándole qué le pasaba.

Alfonso, perdido, nadando en sus pensamientos, consumiéndose por la rabia y la ira, por el remordimiento, por el deseo de haber hecho algo más, deseando estar en un abrir y cerrar de ojos en su departamento, sirviéndose un trago, disfrutando en el balcón, miraba desencantado la arquitectura Santiaguina, como si los muros tuvieran la culpa del desatino de su jefe.

Su jefe, el viejo pelado, el del bigote de brocha, ese que se jactaba de ser muy macho, ese que se tiraba poco menos todo lo que caminara, se le había insinuado descaradamente, y, obviamente, como él se había negado, no había optado por nada mejor que chantajearlo con lo que más le dolía.
- "Tienes dos opciones, cabrito, o me das la pasá o te echo"

El viento se colaba por sus dedos mientras que su enfado se lograba esconder tras los lentes de sol, su camisa semi desabrochada y los puños arremangados le terminaban por otorgar la elocuencia con que se desquitaba con el pavimento, maquinando alguna vía de escape.
- ¿Y si me lo cago y le cuento a la esposa? -

Llegando al gimnasio, al que había decidido ir para liberar tensiones, se topó con varios de sus usuales compañeros de ejercicio, con los cuales tranzó un poco eufórico saludo, menos con uno, el mismo que siempre lo miraba con cara de timidez, de introspección, casi como si estuviera mirando a su rock star favorito, a éste lo quedó mirando, ya aburrido de sus constantes miraditas sin finiquito, e invadido por el arrebato lo detuvo en su andar y le inquirió claramente:
"¿Qué, te gusto que me miras tanto?"
El pobre tipo, que se había sentido descubierto, casi desnudo frente a tan directa pregunta, que llegaba de improviso, sin delicadeza, se ruborizó y le respondió con un sí.

domingo, 28 de junio de 2009

Take A Risk: It's Showtime.

Todo Comienza, Todo Acaba

Reinaba la calma en el departamento ubicado en Santiago Centro, el sol despuntaba y el aire entraba suavemente por una ventana en forma de brisa tibia y acogedora.
Tantos parafraseos dirigidos al techo terminaron por convencer a Gabriel de que tenía que tomar cartas en el asunto y mirar el futuro con otros ojos.


Tomó el teléfono y marcó un número mientras pensaba:
Luciano, estoy comenzando nuestro final. Si es necesario, saldré de tu vida sin remordimientos, que te quede claro, créeme.
Basta de jueguitos engañosos que apuntan hacia círculos infinitos.

Con este mensaje te digo adiós para siempre.

Aló? Sí, soy yo, quería decirte que... no quiero que hablemos más, esto se acabó aquí, ahora. Espero que te quede súper claro, nada más de tonteras, se terminó.
No me busques ni llames, te quiero.

Cortó y llamó a Sebastián.
Aló? Seba, acabo de llamarlo, se acabó.

I love you more than you'll ever know.
It hurts to see you go.
Bittersweet goodbye.


lunes, 22 de junio de 2009

Take A Risk: Moving On

Show Mediocre

Gabriel se abría paso por la atiborrada discoteque junto con uno de sus mejores amigos, Sebastián, en tanto un par de miradas se dirigían hacia ellos buscando rastros de presas apetecibles.

El remix más movido del momento sonaba de fondo mientras que las luces se dispersaban hacia todos lados como pequeños haces de estrellas fugaces que chocaban con el público extasiado.
El ambiente desenfrenado se colgaba del nombre de "Fiebre de sábado por la noche" dando a entender que sería una velada comandada por los excesos y la mala fortuna.
Un vaso de roncola dio el puntapié inicial al show, dos tipos bastante llamativos hacían oídos sordos a la música y a todo su entorno, dedicándole total atención a ambos hombres, enviando un mensaje poco sutil encarnando la lujuria desmedida.

Gabriel, quien no tenía ganas de posarse en labios pasajeros de una noche, no mostró interés alguno, mas Sebastián cayó como pato cazado por un pistolero, acercándose rápidamente a los destellantes flamencos que lo tentaban a bailar y moverse con extrema sensualidad.

Como Gabriel se sabía solo y sin muestras de recuperar a su compañero, se decidió a emborracharse, y así, dos, tres, cuatro vasos más de roncola le dieron el toque adrenalínico a su mordaz plan. Tenía claro que si algo arriesgado quería hacer, el alcohol le brindaría la excusa perfecta para dar rienda suelta a sus descabellados pensamientos.

Tres de la mañana y su celular chispeaba excitación, sus dedos se desquitaron con el teclado al apretar los botones, una seguidilla de mensajes de texto - bastante comprometedores - salían en busca de su destinatario - Luciano, su exiliado y perpetuo amor - con quien las cosas se habían desarmado a medio empezar.

Algo inesperado sucedió, Gabriel notó que no le devolvía mensajes, sino una llamada. Dentro de su estado etílico pensó: "Cómo cresta le contesto acá, no podré escuchar nada de lo que tenga que decirme... Dah, si al final, de seguro, no tiene nada interesante que decirme, a lo más me va a retar por la hora..."

-Aceptar llamada entrante -
Un vuelco en los ojos y en su cara denotaron que Luciano no lo llamaba precisamente para retarlo por la hora, más bien despotricaba contra él por escribir cosas tan directas, sabiendo que su pololo podía leer los mensajes sin querer, detonando en sí una especie de inseguridad mal fundada que no tenía por donde atribuirle a los suntuosos mensajes, que perfectamente podría haber omitido y eliminado sin mayor esfuerzo.

"... Lo único que se me ocurre decirte es que ... nada te hará entender que es conmigo con quien deberías estar compartiendo este frío invierno... ni siquiera el remordimiento que te da al saber que actúas como un cobarde que no tiene claro lo que realmente es bueno para ti.... buenas noches...y si rompí tu infranqueable nidito de amor, discúlpame"
, lanzando las últimas palabras con un recelo inmenso en tanto cerraba su celular.

Sebastián, me voy, que disfrutes tu "Sodoma y Gomorra".
Pobre putito, actúa con desesperación, nunca sabrá lo que es amar.


lunes, 18 de mayo de 2009

Take A Risk: The Beginning

Fiebre De Lunes Por La Tarde

"Llegué a la conclusión de que el motor de mi vida es el amor de pareja, sí, no tengo rollos con decirlo, siento que el amor me mueve y me impulsa a saltar de la cama." - Esas fueron las palabras de un alicaído y emocionado Gabriel, tratando de dar a entender que extrañaba la sensación de ser importante para un "tú".

"La razón de tu desazón se centra exclusivamente en que estás pegado con ese loquito, te tiene colgado de los cocos, no te das cuenta que no puedes hacer que tu vida sea dependiente de un fantasma que te hace muecas, que te tienta, pero que, tú muy bien lo sabes, no llega." - Fue la tajante respuesta de Sebastián.

"Me encantan tus teorías mentirosas. Me enmudezco en los fonemas y me absorben por completo. Eres tan atrevido que das paso a recuerdos que quiero encriptar, que me hacen señas desde la distancia y me incitan a correr a toda velocidad en busca de ellos, asegurándote que dejaría mi presente por conseguir lo que quiero" - Alegó Gabriel.

"Más mentiroso eres tú, que ni siquiera sabes disimular tu trastornada cabecita angelical y soñadora, eres una pérdida de tiempo, debes aprender a discriminar entre lo verosímil y lo increíble, deja de creer que Campanita algún día tocará tu ventana y con polvitos mágicos te llevará donde está él" - Contestó fuertemente Sebastián, que al cabo de unos instantes ya se estaba empezando a afiebrar por la conversación.

"La verdad es que soy un enamoradizo innato y me carga la soledad" - Concluyó Gabriel.

"¿Qué triste tu vida, no?" - Añadió Sebastián.

Oh baby if you find
I'm not the loving kind
I'll buy you flowers
I'll pour you wine
Do anything to change your mind

Sometimes
I watch you when you're sleeping
I wonder what you're feeling

domingo, 2 de noviembre de 2008

The Little Things IV

Sensación Primaveral

Oriel ya había dejado de lado toda la preocupación que le causaba el imposible reencuentro con su Antonio, difícilmente había aceptado que la muerte de alguien era irreparable y, de una vez por todas, sentía que podía caminar libre, con la vista clavada en un nuevo horizonte, sin temor a tropezar y caer abatido por la derrota de un sueño que no se cumpliría.

Cada día se hacía más cargante, el tiempo era un vil juego de azar, si andaba con suerte podía disfrutar de un cielo despejado y tiernos rayos de Sol, pero sino, tenía que aguantar el horripilante complot que las nubes armaban en su contra.

Así fue como anduvo algún tiempo, hasta que un día, por sorpresa, notó que sus dotes como artista se estaban perdiendo con el desencanto que lo envolvía.
La alarmante sensación opresora se acercaba y no estaba dispuesto a dejar que se llevaran otro trozo de su indeleble mente.

Tomó posición en su escritorio, ese que daba a la ventana sur, encendió un cigarro y se hizo acompañar por su música predilecta para luego revisar sus antiguas notas.

If you hear what your body says, learn body language

Comenzó a escribir muchas tonteras (al comienzo)...
Mientras la música llenaba su nocturno panorama de nuevas ideas, recordó a la gente que miraba en sus paseos por el parque, trató de buscar por un amplio rato alguna cara que le pareciera digna de "colorear" con una atractiva historia.

If I could speak, I'd call your name

... Misteriosamente recordó a un joven en particular que retenía en la retina con gran claridad: era de mediana estatura, tez mate, de contextura delgada, pero con algunas partes más desarrolladas que otras, y si bien no era todo un escultural modelo, le parecía apuesto ante su subconsciente.

If I could hear what your body says, I wouldn't change it

... Cuando le veía pasar por la arena fina que rellenaba el camino del parque, sabía que sus ojos lo seguían a donde quisiera que fuera, el tipo estaba al tanto de su mirada inquisidora, pero no hacía el más mínimo esfuerzo para escapar de ella, muy por el contrario, rehuía esconderse, sencillamente él prefería dar la pelea.

If you speak over to me

El relato estaba encaminado, faltaban sólo unos pocos detalles...
Sustancia, eso era lo que faltaba, la gracia se iba perdiendo, era cierto. No tenía más que esperar y rogar que el infinito encanto que tenía, volviera luego.

Why is the bedroom so cold?

domingo, 19 de octubre de 2008

The Little Things III

¿Tengo Un Don?

El tiempo pasa y Oriel seguía analizando cada detalle de su vida minuciosamente a tal punto de que un día se dio cuenta de una situación un tanto espeluznante.
Atando cabos sueltos de por aquí y por allá concluyó que su nivel de intuiciones correctas era alto, pues, cada vez que le decía a sus compañeras/os de la universidad que algo en sus vidas creía que pasaría, pasaba. Por otro lado, con su familia también estaba pasando, y para agrandar más el asunto, decía cosas sobre sí mismo que se estaban cumpliendo.
Algunos dirán que se llama sugestión, no creo que sea el caso.

No obstante, las cosas que predecía con respecto a él no le hacían mucha gracia, ya que la que más le importa era súper destructora, la más negativa de todas y le mataba todas las esperanzas existentes.

Siento que con eso cavo más mi tumba, sigo haciendo un agujero en donde no debería. Si fuera todo tan fácil de llevar, otra primavera pintaría, con ese Sol envolvente que todas las mañanas me levantaría con alegría y con ganas de relucir como nunca.

Lástima que aún eso no sucedía totalmente; no podía negar que a veces sucedían cosas que le llenaban de gozo, sí, pero a veces, entonces pensaba que no existe la gracia al estar tratando de llevar algo que lo tiraba hacia atrás por más que quisiera cargar con ello sin temor a quedarse con ideas sueltas, con intenciones que le superaban y no las lograba llevar a cabo.

¿Sería que la vida solamente quería enseñarle a porrazos?

martes, 7 de octubre de 2008

The Little Things II

Desarreglo

Hoy es tu cumpleaños, pero no estás.
Hoy me gustaría abrazarte y desearte lo mejor, pero no estás.
Se supone que desapareciste, es cierto, ya no estás.
Se supone que ya no debería llorar, pero en estas gotas aún vives.
Todo esto es una mezcla mal batida que se está comenzando a desarmar, pero ¿qué se espera que haga aquí, ahora, así como estoy?
Es raro, pensando que hace un mes ya que todo culminó, sin embargo, aún tu imagen se resiste a partir, todavía no te puedo dejar ir. ¿Qué hago contigo, enano?

Oriel no sabe que paso ni tampoco sabe qué hacer.
Sólo quiere decirle: Feliz Cumpleaños, Antonio...

I've kissed your lips and held your head.
Shared your dreams and shared your bed.
I know you well, I know your smell.
I've been addicted to you.

Goodbye my lover.
Goodbye my friend.
You have been the one.
You have been the one for me.



viernes, 26 de septiembre de 2008

The Little Things I

Un Nuevo Amanecer

Los pétalos se erguían ya y las copas de los árboles se llenaban de color. La gente caminaba más liberada y las caras de frío ya no se mostraban, al contrario, el jolgorio reinaba.

¿Qué cosa nueva pasaba?
La primavera despuntaba y la nueva etapa amenazaba con comenzar.

Oriel a diario se asomaba para mirar por la ventana y lo único que veía era un paisaje fome y sin gracia, pero llegó el día en que se asomó y disfrutó con cada rayo de Sol que le bañaba la cara con un nuevo eslogan:
"Bienvenida estación, sólo por pocos meses, lleve y goce ya"

Miró su cama, desolada, tentadora, pero solitaria.
¿Cómo la lleno si ya no estás, amor mío?

Un invierno duro y golpeador había precedido con un conjunto de malos ratos, esto ya pintaba para tragedia Griega, nada resultaba gratificante ni mucho menos conciliador, cada meta que se proponía no terminaba saliendo como lo planeaba, la situación cúlmine que rebasaba el vaso: la muerte de Antonio.

Hace días que había ido al entierro y a la ceremonia de despedida, pero aún sentía que algo quedaba por hacer, eran pareja desde hace tres año más menos, tenían muchas aventuras y experiencias compartidas que eran difíciles de sobrellevar, pero él no quería rendirse frente a esto, no, para nada, ¿Antonio habría querido que se rindiera así en el camino? - No, definitivamente no lo querría, así que por él (y por sí mismo, obvio), debía caminar por ese sendero que se llamaba vida terrenal y cargar con eso: los recuerdos.

Claro, los recuerdos son eso, pasajes de tu vida, y listo, aprende a vivir con ellos y da paso a nuevas aventuras, eso debes hacer.
Es que, doctor, para usted es tan fácil decirlo, para todo aquel que está mirando como espectador se ve así, realmente, pero para uno que está en los zapatos, como víctima afligida, no es lo mismo, entiéndame un poco, por lo menos.
Sí, tienes razón en ello, pero no puedes detenerte y quedarte estancado, él no volverá, debes tenerlo claro, aún no encontramos una herramienta factible para derrotar a la muerte - decía el psiquiatra con tono socarrón, tratando de ironizar y bajarle el perfil, mientras aparecía una sonrisita burlona en su comisura labial.
(Viejo de mierda)
(¿Qué cree, que esta wea es una tira cómica de Mafalda?)


Así fue como decidió no ir nunca más a contarle sus problemas al doctor Ramírez. ¿Para qué perder el tiempo, cierto, si todo eso que escuchaba ya lo sabía?
Y aunque cuando llegó a la casa y
prendió la radio sonaban los versos:

"...And now you've disappeared somewhere
Like outer space
You've found some better place ..."

quiso salir adelante y pensó en darle un giro positivista a su mala racha, porque sabía que si él lo quería, lograría lo que planeaba.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Blue Sensation X

Season Finale

Benjamín ya estaba en el aeropuerto, pensando en lo que dejaba atrás, en lo que tenía en sus ojos, en sus lágrimas, en lo que las producía, torrentes de imágenes pasaban por sus retinas como un rollo de película fotográfica.
Sí, era impotencia y rabia contenida, cómo Tomás había sido tan despreocupado por no mantenerse juntos, suponiendo que se amaban tanto como para haber durado tanto tiempo juntos, considerando que ya iban a cumplir tres años siendo pareja.

¿Qué mierda tiene en la cabeza?
Y el eco en la parte posterior de su cráneo retumbaba.
Cada cosa que pensaba le recordaba a Tomás, todo sinónimo de "ambos" era sencillamente "uno" para él.
Celular sonando, llamadas sin contestar, más lágrimas de dolor.

13:45 horas y su vuelo ya partía, nadie importante olvidado, todos avisados, pero por tratarse de una partida rápida no había podido organizar mayor evento. Lástima que la persona más importante ni siquiera estuviera ahí.

Repentinamente, Tomás entraba por el umbral de las puertas automáticas del aeropuerto y con ansiedad buscaba entre la gente a Benjamín; pasado un rato, lo encuentra.

Amor, te encontré, pensé que no llegaría.
Tom..
No, no digas nada, llegué al departamento para detenerte un momento antes de que nos despidiéramos y partieras y así desearte suerte y decirte que te sigo queriendo a pesar de todo, que te esperaré todo lo necesario...
(Pensé que venías a detenerme para que me quedara)
... Tómate esta oportunidad, la mereces, tienes que hacerlo, por ti, por ambos, piensa que esto te hará crecer
(Sigo sin entenderte, lo único que necesito es un quédate y te juro que me quedo creciendo junto a ti... eso es lo que quiero)
... Espero que llegues bien, que podamos contactarnos de algún modo, todo con amor se puede, tengo fe de ello...
(No sé si me sorprende la situación o tu irreverente modo de demostrarme tu amor... me desconciertas)

Un beso apasionado por sorpresa, pero Benjamín seguía helado.

¿Qué pasa?
Al fin puedo hablar...
Me dejas mal parado, todo lo que esperé era que me dijeras que me quedara, pero veo que no lo harás, trato de entenderte y ver que estás dispuesto a vivir muy lejos, pero sé que esto no nos mantendrá unidos, es algo obvio, ¿No crees?
Es absurdo pensar que un mísero te amo a cientos de kilómetros mantendrá viva la llama que nos ha mantenido enlazados...
Lo más probable es que tanto tú como yo terminemos por darnos cuenta de que nos necesitamos tanto que la distancia romperá la barrera del cariño y decaeremos profundo, de lleno en el valle de la desesperanza, sin otra solución que cortar y buscar nuevamente a alguien que nos brinde el calor físico de las noches, el apoyo constante, y sobretodo, la calma y la estabilidad que buscamos.

¡Sí, suena macabro, pero date cuenta, entra en razón, Tomás!
Es que... creo que tenemos puntos de vista distintos.
Ya lo noté, soy escritor, no imbécil.

Ya eran las 14.
"Señores pasajeros del vuelo 404 con destino a México, por favor, abordar por la puerta 3"

Benja, te amo, créeme, cree en que podremos...
(¡Veo, a pesar mío, que no entiendes)
(¡Yo sé lo que esto significa, necio!)

(Crees que no lo he vivido antes, pero no, te equivocas)

"Segundo llamado, señores pasajeros del vuelo 404 con destino a México, puerta 3"

Benja, tienes que creer en lo nuestro, ten fe, por favor...
(Sé perfectamente lo que nos depara esta separación)
(Juré que nunca más pasaría por esto y tú lo haces más engorroso)
¡Dime algo, aunque sea, dime algo!

"Tercer llamado y final, señores pasajeros del vuelo 404 con destino a México, puerta 3"

Lágrimas derramadas al por mayor cerraban el trato, 14:08.

Me debo ir, Te Amo...
Benja...
Mira apesadumbrado como Benjamín se mezcla en una muchedumbre.
(Yo también te amo, lo seguiré haciendo)


domingo, 31 de agosto de 2008

Blue Sensation IX

Distancia v/s Distancia

No sé, realmente no sé qué hacer.
¿Cómo que no sabes?
Eso es, no sé.
Ehm... todo depende de ti.
¿Eso piensas?
Sí, es una decisión tuya.
Esa no es la respuesta que necesitaba.
¿Qué más te puedo decir?
Me conformaba con un "quédate conmigo"
... O quizás un "conversémoslo"
Pero es que...
¿Pretendes decirme que debo desarrollarme y conseguir mis metas, dejando todo lo que tengo acá de lado, dejándote pasar como si fueras uno más?
No puedo amarrarte acá y ser egoísta, yo estoy bien, y tú deberías...
Claro "yo estoy bien", gracias por incluirme en tu mundo.
No es eso, sabes que tú estás en él, lo mantienes de pie...
¿Sabes lo que creo? Que tal vez tenerme lejos te haga valorarme más.
Es que yo...
"Es que, es que". Es lo único que sabes decir.

Nueve de la mañana del día siguiente, la misma oficina en donde se entrevistó con el editor, Benjamín, asido de un bolso con una libreta de notas y un lápiz en la mano esperando la hora de dar el sí, nerviosísimo, pero no precisamente en su casamiento.

Hola, vengo a hablar con usted, vengo a aceptar el trabajo.

Fue lo único que el editor necesitó escuchar para marcar un número y ordenar algunos asuntos, pedir el vuelo y acordar el alojamiento.

Te vas hoy mismo, el puesto te llama con urgencia.
Felicidades.

Y así, con el mismo nerviosismo anterior, llegó a su departamento, ordenó sus cosas y se dispuso a escribir en una hoja.
Los borrones y las hojas arrugadas sumaban cincuenta, pero al final, lo único que logró hacer fue dejar todo intacto, y la hoja definitiva, jamás dirigida a nadie, desapareció en la basura.

Adiós Chile, adiós Tomás...



domingo, 24 de agosto de 2008

Blue Sensation VIII

Frío & Calor

Eran las 10 de la mañana mientras Tomás terminaba de desayunar para partir a la oficina cuando comenzaba a sonar el teléfono del departamento de nuestros desaparecidos enamorados.
Aló, Sí? (...)
Por supuesto... ¿mañana? claro, no hay problema.
Una hoja de papel descansaba sobre la mesita del teléfono con unos datos apuntados de forma rápida y escurridiza.

Tomás, ven, adivina qué...
¿Qué pasó?
Me llamaron de una agencia, tengo una entrevista con un editor.
Wow, es realmente bueno, espero que tengas éxito.
Gracias, amor.

Un beso sellaba el momento de felicidad para matar dos etapas adyacentes, la euforia y el comienzo a la rutinaria vida diaria del trabajo con la infaltable y odiada despedida.
Y bien, como supondrán, Benjamín aún no sabía nada de lo que le esperaba a la mañana siguiente, y por ende, no sopesó lo que aquella llamada podría significar tanto para él como para su adorado Tomás.

11:32 de la mañana y la entrevista a su futura "oportunidad imperdible" de trabajo (aunque estuviera llegando con un retraso elegante) comenzaba a destellar signos de que marcaría un vital punto de inflexión en su relación sentimental.
Sentado frente al simpático editor todo temor por un puntapié hasta la calle por su cómico retraso de dos minutos se esfumó.
Y también así, el humo del cigarrillo y los pasos previos a la buena noticia abrieron un suculento torrente de sudoración y temor: "el trabajo era para fuera de Chile"
"¿Fuera de Chile?, ¿Cómo se lo explico?...
... ¿Qué me dirá?, ¿Qué hago?, ¿Acepto?"

Bien, la hora del juicio había tocado la puerta del departamento de la feliz pareja y no quería irse sin antes haber condenado a uno de los dos o a ambos, quizás.

Amor, llegué, te iba a llamar hace un rato...
Hola, cosa, ¿Cómo te fue?
Bastante bien, algunos asuntillos que tuve que solucionar en el trabajo me atrasaron un buen rato (...) estos tipos de la sección de arreglos no son para nada competentes.
Ah, qué lata, pero bueno ...

Como siempre, Benjamín con su cara diaria que irradiaba un "te amo" y con esos ojos que de poder brillar más que el Sol lo harían, denotaba aún más sentimientos que de costumbre, pues como es de esperarse, él ya había decidido algo.

Tomás ... ehm, tengo algo que decirte.
¿Ah, sí? ... ¿Es sobre la entrevista? ¿Cómo te fue? Cuéntame.

Pobre Tomás, con el entusiasmo que le preguntaba sobre el trabajo a su querido amor, y, al parecer, más de dos años juntos no habían podido frente a la postura del escritor que ha vivido en las sombras hasta que un gran salto se le ofrece frente a sus ojos.

Tengo el puesto...
¡¡¡Amor, felicidades!!!
... Pero es fuera de Chile
¿Eso quiere decir que ... tendrás que irte?

El aguacero caía y esto recién comenzaba.
¿Qué harán, tortolitos, quedarán peor que la imagen de dos gatos mojados o sabrán secarse mientras un lindo Sol matutino los abraza desde la cordillera?

miércoles, 30 de julio de 2008

Blue Sensation VII

Epístolas

¿Tomás, recuerdas las cosas que pasamos cuando nos conocimos?
Sí, amor, por supuesto…
¿Aún conservas todas nuestras cartas y regalos?

- Obvio, cómo no las voy a tener, sería desconsiderado de mi parte no hacerlo, las tengo guardadas en una cajita.
Mira, esta es la primera bufanda que me regalaste, recuerdo que te la desprendiste del cuello y la amarraste al mío mientras me besabas en pleno parque en un día nublado.
- Eso fue cuando cumplimos 3 meses de pololeo, lo recuerdo perfectamente.
- Te gustaba tanto que terminé regalándotela.

Sí, en aquel entonces estaba perfumada, y cada vez que no te tenía conmigo la olía para sentirte cerca de mí, de hecho, aún tiendo a acurrucarme en ella cada vez que no estás.
- No lo supe nunca antes, me sorprende que me lo confíes ahora.
Es que… no sé, me parece insólito que siempre recuerde ese día con tanta claridad, tu tranquilidad, tu protección, tu serenidad al tratarme… ¿qué te decía? … disculpa, me estaba quedando pegado en aquel momento, aún siento las cosquillas que me daban.
- Jajajaja, me sucede algo parecido, pienso en cuan lejos hemos llegado juntos ¿quién hubiese creído que nosotros terminaríamos emparejados? – Supongo que no muchos.
Esa es la gracia, nos demostramos el uno al otro que a pesar de las diferencias y los distintos detalles que nos caracterizan, podíamos sobrellevarlos y manejarlos bien.
- Tomás, qué ingenuo tu comentario, pero sí, lo comparto totalmente, incluso creo que el haber trabajado tan arduamente en nuestra unión hoy nos da una bocanada de alivio.
- Mira, acá tengo una carta que me mandaste una vez, leeré mi parte favorita:

… Tengo tanto que decirte, pero me derrito frente a tu mirada, me enjuicia, me encarcela, dictamina mi estadía en tu plano visual, tan pronto terminas de recorrer cada detalle de mi nerviosa consistencia, siento tus brazos que me amarran a ti con suavidad y rudeza acoplada, tanteas sabiamente el terreno para dar tu veredicto corporal, y así, sin dejarme vacilar ni un segundo, me envuelves con tu suave hálito y me encantas con tu dulzor…

Me recuerda nuestras primeras salidas...
Sí, cuando íbamos a tomar café y conversábamos sutilmente sobre cada cual, tratando de no rayar en lo egocéntricos, pues perfectamente podríamos haber espantado el uno al otro en el caso de hablar tanto sobre nosotros mismos.
-
¿Tomás, qué me has hecho? Dímelo, por favor.
¿De qué hablas, Benja? … ¿Yo, hacerte algo? … ¿En qué sentido?
- Me embrujaste, supiste tan bien cómo hechizarme que me envuelves perfectamente hasta el día de hoy, sinceramente, y creo que nunca te lo había dicho, no ha pasado ni un solo día desde hace dos años y siete meses en que no me sienta pleno al lado tuyo, y aunque claro, hemos pasado por altos y bajos, me alegro de saber que quiero estar con un hombre como tú por el resto de mis días, que me comprenda, que me apoye, que me cuide y me divierta del modo en que lo haces tú, te lo agradezco profundamente.
¿Sabías que el encontrarte me hizo darme cuenta que tener a un hombre como tú no era una mera coincidencia, y que, por todos los medios debía trabar una relación fructífera contigo, porque personas tan maravillosas como tú no abundan?
- Creo que me lo dijiste en alguna oportunidad, te creo, yo digo lo mismo sobre ti.
Mira, encontré entremedio de todas estas hojas una de tus cartas:

Hoy me levanté con ansiedad, simplemente ya no aguanto en mi casa, las paredes se achican a mi alrededor, me asfixian, me chantajean, siento que me dicen “llámalo o te terminamos de matar”, así que prefiero inclinarme por llamarte, decirte que te necesito, que quiero verte, es una lástima que sea tan corta nuestra conversación, por lo menos te veré en un rato más, pero mientras te escribo estas míseras líneas antes de ir a prepararme para nuestra salida, me despojo de todo secreto que hasta el momento no te he confesado, no, miento, aún me falta algo…

TE AMO.

Yo también te amo, Benjamín. Espero nunca dejar de sentirlo.

viernes, 11 de julio de 2008

Blue Sensation VI

Me Conoces Bien

Pasó el tiempo en que Francisco vivió como sombra en el departamento, los días en que me corrompía la imagen de su cara se habían ido paulatinamente de mi cabeza, sin embargo, había dejado un agujero del porte del Ozono en mi vida amorosa, por lo que, forzosamente, debía detener su expansión.

Tomás andaba un tanto distante, lo noté porque ya no buscaba mis abrazos como antes, sus saludos eran menos eufóricos, y sus llamadas, cada día más escasas.
Prontamente me alarmé, esa astilla que me estaba molestando debía sacarla luego del juego, y lo mejor era hacerlo rápido si es que no quería terminar derrumbando mi castillo flotante.

Primero, le envié rosas a la oficina, la mísera tarjetita sólo me permitió dejarle un "te espero hoy a las 22 en el departamento con tu mejor ánimo, listo y dispuesto...".
Lo segundo, preparar algo para cenar y conversar, la botella de ron, aunque parezca vulgar, era la opción más atractiva entre los dos, así es que la saqué de la despensa y la coloqué encima de la mesa junto al resto de bien pensados ornamentos, velas y aroma acorde.
Tercero, bañarse y estar presentable para la ocasión.

22:15...
Llega y saluda como lo estaba haciendo de costumbre, un frío beso en la mejilla y un "hola, ¿cómo has estado?" (Entrando a molestarme ya). Se pone cómodo y mira su entorno, maravillado pregunta qué es lo que sucede, mientras yo, con serenidad escojo música para maquillar la espera. Todo en perfectas condiciones... pues bien, serví la comida y fui directo al grano.

- Sé que algo te pasa, cuéntame.
No es nada, Benja, es sólo que ando cansado, como siempre nomás.
- No te creo, intuyo que tiene algo que ver con Francisco.
¡¡Otra vez me hablas de ese tipo, entiérralo de una vez!!
- ¿Viste? , yo sé que él es el problema, no, mejor dicho, su recuerdo te hunde en tu inseguridad...
¡¡No es eso, ya deja de decir tonteras, no sabes lo que dices!!
- Lo sé, por algo te lo digo, tengo total certeza de que algo te está abrumando, no me lo niegues.
Mmm.... (Una pausa lo detiene) ... Sí, bueno...
- Lo sabía, dime, ¿qué sucede con él?
Es sólo que pienso que su imagen aún te tiene marcado, creo que aún no lo olvidas, que durante todo este tiempo que has estado conmigo todavía no lo habías dejado atrás, y se dejó entrever cuando corriste a verlo a la clínica, me dieron unos celos espantosos, pensar que mi amor por ti era en vano, que todo mi "yo" estaba siendo depositado en una botellita con un mensaje que desembocaba directamente al mar...
-No, amor, no es así, fui a verlo, porque sabía que era su último momento, fue una especie de adiós muy simbólico, espiritual y físicamente hablando, pero nada comprometedor, grábatelo bien, yo a ti te amo y no te cambio por nada ni nadie, sin ti el cielo y la tierra se invierten y dejan mi mundo al revés.
Tal vez eso me hacía falta, escuchar esas palabras que despejaran esta neblina que me embargaba, que no me dejaba actuar naturalmente, me forzaba a ser indiferente contigo, pegándote con mi descortesía, pero ahora me doy cuenta que fui un necio, no debí tratarte así.
- Déjalo, por lo menos ahora fuiste capaz de decírmelo, de darte el tiempo de tratar el tema, me carga que te escondas en tus pensamientos paranoicos y que no les des resolución.
Está bien, amor, siento que podemos continuar nuestra relación como lo hacíamos antes, ya todo está zanjado, ven, abrázame, permíteme sentirte conmigo...


lunes, 30 de junio de 2008

Blue Sensation V

Cambio & Fuera

Llegué corriendo al centro médico, me comunicaron que Francisco había sufrido un accidente, y que, al parecer, no duraría mucho tiempo más, porque estaba hablando solo, mostrando las últimas y poco amables señales de que el final de esta triste etapa quedaría sellada entre el olor y movimiento clínico.
Opté por entrar de inmediato en su habitación, algunas enfermeras y doctores agilizaban sus manos para mantenerlo en ese estado por un tiempo más, no querían dejarlo ir, no podían hacer más que retenerlo sólo un instante cortísimo.
Cuando me acerqué a tomar su mano abrió sorpresivamente sus ojos, llorosos y pequeños como los de un animalito herido, sabiendo que aquella silueta que se posaba a su lado sería la última que podría llevarse en su viaje sin regreso.
El sonido del monitor que contabilizaba sus débiles latidos emitía un desagradable “pip” cada cierto tiempo, mas cuando logré, temeroso de mi actuar, aferrar su mano con la mía, repartió un tortuoso y agónico “pi” que me caló en los oídos tan fuertemente que creí enloquecer.
- Se ha ido, lo sentimos mucho.
Ya no quedaba más que agachar la cabeza y dirigir la vista hacia el piso blanco.
Bien, lo siento mucho, no pude hacer más, todas nuestras conversaciones quedan aquí, inevitablemente se cierra el pacto que alguna vez hicimos, tanto tiempo que desgastamos la relación, tantos intentos de regresar, de olvidar, de deshacernos en batallas inexpugnables, sólo te puedo decir que te quiero, Francisco, te trataré de recordar en todos esos momentos bellos que compartimos caminando juntos…
El camino a casa fue traumático, su mirada se me venía a la mente en un remolino de sensaciones ambiguas, sabía que él ya era parte de un pasado que quedaba paralizado ahora mismo, lo tenía claro, pero no podía hacerme el loco y fingir que este día sería fácil de olvidar, tendría que contarle a Tomás lo que había acontecido – Sí, tengo que confiárselo –
Llegué al departamento y le comenté de donde venía, me miró con tanta atención, reflejando en sus ojos tal comprensión, que llegué a enmudecer a ratos, pensando que siempre lo había sabido, o por lo menos, sospechado, no obstante, su intachable conducta lo había mantenido al margen de un asunto que le tocaba muy de cerca, pero que suponía superado por mí.
No se equivocaba, lo superé con obstáculos, fuertes influencias querían derribarme de sopetón, sin embargo, para mí, aunque suene a “maldito infeliz insensible”, debía quedar allí, lejos de mi futuro, sin manchar mi superación.

lunes, 23 de junio de 2008

Blue Sensation IV

Pasión Carnal


- ¡Llegaste, qué alegría! …
- Ven, acércate a la cocina, cuéntame ¿Cómo te fue?

Eh, Bien, pero estoy un poco cansado, la oficina me mata de a poco…
¿Y tú, cómo has estado, cómo estuvo tu día, el trabajo?

- Bastante agradable, aunque la inspiración no me ha acompañado mucho, de hecho, por estos días no me ha venido a visitar, no me he podido dejar llevar… (Si supieras lo que me pasó hoy entenderías mucho mejor) … pero sé que las cosas mejorarán, no me desespera no escribir tanto como antes (Realmente me desespera, soy un mentiroso, te oculto que Francisco me vino a ver, porque sé que lo detestas y te pondrás un poco cargante, me bombardearás a preguntas y cosas por el estilo)
¡Oh, qué lata! Espero que en los días que siguen mejores… Si quieres, yo te puedo motivar a escribir, o sea, de buena persona que soy me ofrezco, no te lo tomes a mal…
Pone cara de pícaro, insinuándome algo.
-No, no te preocupes, creo que puedo hacerlo solo…
Arroja al cuchillo con el que estaba picando la lechuga en el lavaplatos, se seca las manos e imprevistamente toma a Tomás por el cuello y lo besa. Sus tibias manos emulan la búsqueda de las de su amante, pero sigilosa y melosamente se posan en sus caderas, lo abraza con fuerza atrayéndolo hacia sí mientras siente cómo se estremece con cada caricia, cada beso es signo de una inmensa humedad que no quiere dejar libre a ninguno de los dos, la respiración se vuelve un tanto más rápida, sus cuerpos desean extrapolar la situación…
Mientras buscaban un lugar para calmar la inmensa potencia que albergaban, movimientos bruscos y desesperados se encontraron entre sí, chocaban las manos, los dedos se entrecruzaban y forcejeaban por liberar la energía sepultada en la prisión en que se comprimía. Tantas veces antes habían dejado que el espeso espectro calorífico se esperara hasta que ya el barco se había hundido, que, sin pensarlo, tiraron cubiertos y utensilios al suelo, platos y fuentes fueron desplazados hacia los costados con precisión, el mesón de la cocina era el lugar elegido, el regazo que se les ofrecía era tan o incluso más apetitoso que un colchón a medio entibiar, por lo menos, en algo podrían variar.
El sudor comenzaba a emanar suave y lentamente, los besos hacían otro tanto empezando a producir pequeños temblores en zonas que se mantenían bajo siete llaves, la presión quería abrir el grueso eslabón de la cadena e invertir el tiempo en el movimiento hormonal, sin lugar a dudas quería ser la reina del espectáculo. Sí, quería marcar presencia en la escena.
Apresuradamente comenzaron por desabotonar sus camisas, gracias a las caricias mantenían el “Baño María” en perfectas condiciones ambientales, fue así como al rato de entibiar la ropa, uno casi encima del otro comenzó sutilmente a pasar los labios por cuello ajeno, calmadamente revisaba el terreno para poder entrar de lleno en la construcción.
- Tomás, calma, sabes que eso me mata, no responderé, calma!
Sin pensarlo nuevamente lo tomé fuertemente de los costados del abdomen, más relleno que el mío, pero no menos exquisito, y lo subí al mesón blanco, le quité la camisa a la fuerza mientras exploraba sus diminutos matorrales en su casi llano sendero.
Sinceramente, lo besé con ansias de sentir sus labios presionando los míos, su lengua me parecía un delicioso manjar que sólo yo, y nadie más que yo, podía probar; después de todo, este maniquí ya tenía mi código de barras estampado en una de sus nalgas.
La envoltura me estaba molestando, presionaba tan fuertemente que deseaba que alguien me auxiliara, me sentía enfermo, enfermo de deseos por fraguar el momento. Sin pedírselo, amablemente optó por desvestirme y tocar con sus manos mi sudoroso cuerpo.
¡Benjamín, te deseo, no aguanto más, finiquitemos esto ahora!
Cual Sr1. Y Sr2. Smith, optamos por amarnos en medio de un fogón que ardía de tal manera, que las chispas salían en todas direcciones. La fricción y la pasión desbordante nos invadieron hasta que ya no pudimos aguantarnos, y en un extensivo instante, que traté de hacer durar para irme con el premio mayor, ambos, casi al unísono, descargamos con tanta furia, que por un momento dudé si era animal u hombre.

miércoles, 18 de junio de 2008

Blue Sensation III

Caída - Elevación

Iba caminando libremente, pensando en lo acontecido minutos antes, sus sentimientos se convertían en pequeños pensamientos ambivalentes, durante un instante se asomó la furia por no haberle cantado ciertas verdades, el hecho de haber quedado sin poder agregar nada le dejaba una áspera sensación en la lengua, pero ligeramente el derrumbamiento de sus ilusiones con el correspondiente pesimismo, en sólo cinco minutos sobrepasó el gusto de rabiar gratuitamente y cual parásito, se instaló sin temor a ser arrancado de raíz, porque para ser sinceros, nadie podía hacerlo.

Si bien estas muy poco cálidas articulaciones del corazón lo embriagaban en un desierto de desesperanzas, deseaba, por lo menos por el momento, desaparecer luego del lugar, dejarlo ser libre, asumir que el pasado debía quedar sepultado, sacárselo de la cabeza, incluso viajar lejos y desconectarse totalmente.

Las vueltas de la vida se lo permitieron, lo dejaron postrado en una camilla durante dos arduos días en que, a pesar de estar inconsciente y conectado a una máquina, le dejaban mágicamente retroceder el rollo de su larga película.

Veía con ternura las oportunidades en que había disfrutado estando en pareja, sintió, como si fuera la primera vez, aquella ocasión en que Benjamín lo había besado con suavidad, con preocupación, pudo sentir nuevamente el dolor de perder a alguien preciado, de sufrir a escondidas por él, luego creyó divisar a alguien entre el tumulto de gente en una calle - Sí, es él, Benjamín, por acá, estoy acá, ven - sintió el fuerte dolor en el pecho - ¿Qué es esto? - Se decía, creyendo que estaba despierto, pero aún así repetía “Benjamín, ven, te estoy esperando”. La gente desapareció en un segundo, quedó solo en esa calle, solamente un auto se podía ver desde la lejanía - ¿Dónde quedaste, a dónde te fuiste? … La luz me molesta, los focos están potentes, no me ve…”

- Crash!

El dolor aumentaba, un pitito le invadió el oído, pasos rápidos se acercaban, gritos, ¿Qué pasará acá, si no hay nadie, de dónde vienen los gritos? “Serás una parte de mí en donde quiera que esté”…

La conexión existente entre realidad e inconsciencia desaparecieron, abrió los ojos un momento antes de expirar y pensar una última vez en ese payaso de mirada penetrante mientras una pizca de perfume volvía a "aparecer" en la habitación.


sábado, 14 de junio de 2008

Blue Sensation II

Un 23 de Abril



“¿Y si uno de estos días me disuelvo de una vez por todas?”
Llora y se seca las lágrimas creyendo que todo está perdido.
“Tal vez sea necesario, pero significaría que me he rendido, que he decidido dejar las cosas como están, y así no conseguiré nada, necesito continuar”.

Tomó sus cosas y salió.


Departamento 303, knock knock. Se abre la puerta - ¡Sorpresa!
Estás ahí, un poco más ojeroso que antes, pero con la misma mirada cautivadora que me desarmaba cada vez que me la regalabas.
La sonrisa se te borra por completo, tuerces la boca y pones cara de “¿Qué mierda haces acá, tú, después de tanto tiempo?”
Me detengo un momento a contemplar cuán equivocado estuve.
Tu cara no me sorprende, sigues siendo el mismo payaso de antes, tus expresiones faciales no se van ni con un baño de mar, sabes que me daban risa y que me enamorabas con cada una de ellas, además, con el tiempo ya descifraba con claridad sus significados, ya se me hacían tan propias que no necesitaba más que poner atención a tu gesticulación para saber qué te pasaba.


¿Qué tiempos aquellos, no?
- Siento lo del mensaje, no debí recordártelo.
Se cierra la puerta. La ráfaga de viento me despeina.
Me detengo frente a la madera blanca, me envuelve, me ata.

Creo que hice lo que pude
. Me dispongo a retirarme, me voy sin más.



- Sí, amor, te espero en un rato, prepararé algo para comer, adiós, te quiero.
Knock knock
, (¿Quién será?) camino hacia la entrada, abro la puerta.
Escucho un estruendoso salto y un “¡Sorpresa!” (¿Qué se celebrará?)
Otra vez frente a frente, al parecer estás más delgado que la última vez que te vi (¿Será la depresión?… Espero que no), me miras con cara de estar recordando aquellas tardes en el parque en que te quedaba mirando y te deshacías en mis brazos, tan sólo un momento de miraditas y el mundo quedaba atrás.


Me hablas acerca del mensaje que nunca me debiste mandar – Por lo menos en algo te encuentro la razón.
(Jamás debiste mandarme ese mensaje, fue un momento muy desagradable de recordar, sobretodo ahora).
Azoto la puerta creyendo que así borraré tu rostro de mi memoria.
(Ándate, no quiero verte más, me causas angustia, ya te superé, entiéndelo, ahora no te dejaré volver para hacerme sentir culpable, ya te dije ¡ADIÓS!, sólo falta que tú te tragues el pasado)


¿Qué hago contigo si no puedo superarte, qué hice mal?
¿Qué tiene él que no tenga yo? Por favor que alguien me lo explique.
Siempre dijiste que yo era el único para ti, que era el amor de tu vida, por qué cambiaste de parecer, me hiciste creer que estarías esperándome para toda la vida.
¿Por qué me engañaste, por qué?
No puedo seguir así, no aguanto esto, me desespera.


Camina por el pasillo, baja las escaleras, cruza la calle ...

Crash!... Caj - Paf!